Octubre
de 1932, penitenciaría de Cold Mountain. Los condenados a muerte aguardan el
momento de ser conducidos a la silla eléctrica. Los crímenes abominables que han
cometido les convierten en carnaza de un sistema legal que se alimenta de un
círculo de locura, muerte y venganza. Y en esa antesala del infierno Stephen
King traza una pavorosa radiografía del horror en estado puro.
Semanas
después de la llegada de Coffey entra otro condenado, acusado de varios
asesinatos. Se llama William Wharton, pero se hace llamar "Billy el
Niño", y no tarda en colmar la paciencia de los guardias. Un episodio
digno de relatar es el que se refiere a la ejecución del condenado francés
Eduard Delacroix, quien incendió una casa con todos sus moradores dentro.
Delacroix logra adiestrar a un pequeño ratón al que adopta como mascota, al
cual llama Cascabel. Cierta vez Percy lo aplastó cruelmente y Coffey logra
revivirlo con sus poderes. Al momento de la ejecución de Delacroix, Percy exige
presidirla, a lo que Paul accede de mala gana, poniendo como condición que pida
el traslado a otro lugar tras aplicar la pena. El problema llega cuando en el
momento en que Percy tendría que haber mojado la pequeña esponja que se
colocaba en la cabeza del condenado para que corra mejor la corriente y la
descarga llegara casi inmediatamente al cerebro, pero no lo hizo, aun
sabiéndolo, para ver qué podría pasar. El resultado fue horrible: en lugar de
la muerte rápida que debía habersele dado, Delacroix murió calcinado y
sufriendo terribles dolores.
Poco
antes de morir, Coffey, mediante una visión, le transmite a Paul toda la
verdad: "Billy el Niño" trabajaba de pintor en la casa de las gemelas
que John supuestamente mató. Fue Bill quien cierta noche las secuestró, llevó
al rio, violó y mató. Coffey las encontró muertas y trató de revivirlas con sus
poderes, pero al haber pasado mucho tiempo no pudo, por lo que las abrazó y se
puso a llorar y gritar. En esa posición lo encontraron el sheriff, los vecinos
y el padre de las niñas. Por supuesto que nunca pudo probarse su inocencia, ya
que no había testigos. Pero pudo en cierta forma hacerse justicia, de una
manera muy particular: Enterado el alcaide de la prisión de los poderes de
Coffey, cierta noche, con ayuda de Paul y Bruto lo sacan de su celda y lo
llevan a la casa del alcalde para que cure a su mujer, a quien un cáncer estaba
matando. Coffey la cura, pero no logra vomitar el cáncer, como habitualmente
hace, así que medio enfermo lo llevan de vuelta a su celda. Poco después,
Coffey tomó a Percy y le transmitió el cáncer cerebral. Es así que en una
especie de sonambulismo Percy se dirige a la celda de Bill y, a causa del cáncer,
que le hace enloquecer, lo mata a tiros. Finalmente es enviado a un manicomio.
John
Coffey es ejecutado, y tras su muerte Paul y Bruto pidieron el traslado a otra
prisión (un correccional). Paul relata todo esto de anciano, y termina con una
oscura reflexión final: "Todos debemos morir, no hay excepciones. Sin
embargo, Dios mío..., a veces, mi milla verde parece tan larga...".







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