George Orwell, británico que peleó en la
segunda guerra mundial y en la guerra fría, escribió un manuscrito, haciendo referencia
en animales a los protagonistas de este modelo de gobierno injusto y tan
cercano a una dictadura. Usó los animales como referencia ya que de esta manera
la explicación podría ser muy accesible para todos y del entendimiento de todo
el mundo, incluso para niños, para que ellos puedan identificar con facilidad
quienes son los verdaderos villanos.
En
esta reseña vamos a relacionar cada personaje de la Rebelión en la Granja con
los personajes históricos del comunismo de la URSS, para fácil entendimiento.
También aclaro que habrán “spoilers” en caso de que aún no terminen de leer el
libro, este es el momento para dejar de leer esta publicación.
El
cerdo mayor, con quien inicia esta novela satírica representa a Lenin, quien se
cuestiona de la situación de su país y es el ideólogo de la revolución, o
también se relaciona con Marx, por ser el autor del “anticapitalismo” y por que
también falleció antes de que se de inicio a la revolución. El señor Jones, que
era el dueño de la granja en ese entonces, es una representación de la
burguesía, de la realeza que fue derrocada en la revolución. Los cerdos se
hacen cargo de la granja ya que se los consideraba como los animales más
inteligentes, pero como “cerdos” mismo existían dos que ansiaban poder y tenía
más ideas que alienten a la revolución. Uno de estos grandes cerdos es
Napoleón, (su nombre en la novela); este representa a Stalin ya que es el
principal líder de la revolución y la persona a cargo de gobernar; también se
le atribuye a Napoleón la relación con Stalin por la manera en la saca a
“Snowball” de la granja, exiliándolo y luego matándolo. Snowball que es el otro
cerdo que intentaba gobernar es Trotsky, que posteriormente fue asesinado en
México y en el caso de la novela es perseguido por los perros de Napoleón y se
convierte en un símbolo de cierta manera prohibido. Un último cerdo también es
protagonista de esta novela, el es Squealer, aquel que se encarga de comunicar
todos los planes de Napoleón y convencer al resto de animales sobre lo que es
correcto y lo que no lo es; esta relación es directa con la propaganda rusa.
El
proletariado está representado en Boxer, un caballo que entregaba todo su
trabajo a la revolución sin recibir nada a cambio y finalmente siendo
traicionado por el líder mayor en su muerte. Las aves y ovejas acríticas con la
rebelión representan a al masa popular seguidores de la rebelión, es decir los
animales sin mucha inteligencia, donde se desarrollaban slogans políticas de
fácil repetición para estos animales. Uno de los amigos de Boxer es Benjamín,
el único animal que se cuestiona pero no hace nada para cambiarlo como los
intelectuales de la época. Finalmente los perros son una representación de la
policía Salinista, o una representación básica del apoyo de fuerza militar y su
gran potencial en un gobierno.
La
Rebelión en la Granja o “Animal Farm” su título original, es un increíble libro
y sencillo de leer, te atrapará en el instante en el que inicia la rebelión y
no querrás dejar de leerlo, tanto impacto tuvo este libro que fue prohibido en
todos los países comunistas y a los cuales muchas personas aún no tienen libre
acceso como China y Cuba. Este libro ha servido también de inspiración
para películas, la primera fue una película animada de 1954 que sigue al pie de
la letra la novela, la segunda estrenada años más tarde filmada con animales
reales, tuvo un final distinto donde muestra la muerte de la rebelión y
realmente el final de la URSS con el regreso del hombre a la granja.
Finalmente
una de las principales referencias a esta obra de arte es de Pink Floyd, en su
disco “Animals” tiene tres canciones que hablan sobre la novela: Dogs, Sheeps y
Pigs.
Un
libro que vale la alegría de leerlo, aunque si te advertimos que causará
indignación mientras lo lees.

















