Alice adora los corderos desde que era pequeña. Hasta el punto
de que decide convertir en realidad su sueño de infancia y viajar a Córcega
para adoptar un simpático ovino que instala en su apartamento de París.
Pero entre sus
vecinos de la muy chic Place
des Vosges este tipo de extravagancias no pasan inadvertidas. Firmemente
decidida a desafiar las prohibiciones y las convenciones sociales, Alice va a
demostrar que convivir con un animal lanudo no es más absurdo que pasar la vida
al lado de cualquier estúpido humano.







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